El fracaso de las Vision Pro obliga a Apple a mover ficha: esto es lo que está pasando en las oficinas de Cupertino
Las Vision Pro han representado, sin lugar a dudas, la apuesta técnica más ambiciosa que Apple ha lanzado en los últimos diez años. Sin embargo, ese mismo salto al vacío se ha convertido en su traspié más estrepitoso en lo que respecta a la aceptación del público. Aunque desde Cupertino se empeñan en dibujar un panorama de triunfo, los movimientos que ocurren puertas adentro de la compañía relatan una realidad completamente diferente.
La pista más reciente de este cambio de rumbo la encontramos en las convocatorias de empleo vinculadas a visionOS. Apple está buscando talento, sí, pero no con la intención de rescatar su costoso casco de 3.500 euros, sino para allanar el camino de lo que está por llegar. En las últimas jornadas, se ha detectado un incremento notable en las vacantes destinadas a ingenieros especializados en este sistema operativo. Para quien quiera ver el vaso medio lleno, esto podría interpretarse como una señal de que la empresa está duplicando su compromiso con las Vision Pro, quizás alistando una avalancha de aplicaciones que justifiquen su elevado precio de venta.
Desmontando el optimismo: la visión de los analistas
No obstante, Mark Gurman ha intervenido para calmar los ánimos y poner orden en el caos informativo. Según el reconocido analista de Bloomberg, estas contrataciones no reflejan en absoluto una buena salud del visor actual. Al contrario, se trata de una necesidad operativa: mantener el sistema operativo con vida mientras el componente físico del dispositivo evoluciona hacia algo mucho más ligero y práctico para el uso cotidiano.
La verdad del asunto es que la mayoría de los nuevos puestos de trabajo en la división de hardware no están pensados para mejorar las actuales Vision Pro ni para desarrollar una hipotética versión "Max". El foco de estos ingenieros se está dirigiendo hacia el siguiente gran objetivo de la compañía: las gafas inteligentes. Parece que en Apple han asumido que el formato de un casco pesado, que requiere una batería externa y cuyo precio resulta prohibitivo para la mayoría, no es el camino adecuado para conquistar al consumidor masivo.
El nuevo objetivo: la ligereza y la integración
La meta ahora consiste en trasladar toda la inteligencia y la interfaz innovadora de visionOS a un factor de forma que realmente podamos llevar puestos por la calle sin sentir que hemos salido de una película de ciencia ficción de serie B. No resulta complicado entender por qué las Vision Pro no se han convertido en el fenómeno comercial que Apple anticipaba.
- Cifras de ventas decepcionantes: Con menos de medio millón de unidades distribuidas a finales de 2024, el dispositivo está lejos de ser un éxito.
- Recorte presupuestario drástico: A principios de 2026, se produjo una reducción del 95% en la inversión en marketing en varios países, lo que demuestra la pérdida de confianza en el producto.
- De producto estrella a nicho: El visor ha pasado de ser presentado como el futuro de la computación a convertirse en un artículo de lujo solo para entusiastas y desarrolladores.
El principal escollo ha sido, sin ninguna duda, el precio. Desembolsar 3.500 dólares por un dispositivo que todavía se percibe como una "beta" de lujo es un sacrificio que muy pocos están dispuestos a hacer. A esto hay que sumarle el peso del aparato, que provoca fatiga después de periodos de uso relativamente cortos, y una autonomía que te obliga a vivir conectado a un cable o a una batería incómoda que cuelga del bolsillo del pantalón.
El talón de Aquiles: la falta de un ecosistema sólido
Pero quizás el fallo más grave ha sido la ausencia de un ecosistema de aplicaciones que resulten atractivas y, sobre todo, útiles. Sin contenido inmersivo de calidad y con una comunidad de desarrolladores que ha preferido esperar a ver cómo evolucionaba el mercado antes de invertir tiempo y dinero, las Vision Pro se han quedado en eso: un hardware impresionante, pero vacío de propósito real.
El giro estratégico de Apple es, por tanto, completamente lógico. Las ofertas de empleo actuales indican que el futuro de visionOS pasa, inevitablemente, por las smartglasses. A diferencia de las voluminosas Vision Pro, estas gafas prescindirían de las complejas pantallas internas de realidad mixta para centrarse en un diseño ligero y discreto, muy similar al de unas gafas convencionales que cualquiera llevaría puestas.
Un camino ya recorrido: la lección del Apple Watch
Estos dispositivos serían, ante todo, acompañantes del usuario, probablemente dependientes del iPhone, pero mucho más integrados en la rutina diaria. Este movimiento nos recuerda poderosamente a la evolución del Apple Watch.
El primer modelo de aquel reloj era lento, excesivamente caro y no terminaba de encontrar su nicho de mercado. Fue con el paso de las generaciones y con un enfoque decidido en la salud, el bienestar y la ligereza cuando logró convertirse en un estándar indiscutible de la industria. Apple está aplicando exactamente la misma receta con la computación espacial: está utilizando las Vision Pro como un laboratorio de pruebas extremadamente costoso para perfeccionar el software, mientras prepara en secreto el hardware que realmente podrá vender por millones de unidades.
Que las Vision Pro no se estén vendiendo bien no significa, ni mucho menos, que Apple vaya a abandonar visionOS. Todo lo contrario. Las ofertas de empleo para ingenieros de software son especialmente abundantes porque este sistema operativo es el núcleo central de todo lo que está por venir. La compañía necesita personal cualificado para optimizar el rendimiento, añadir nuevas funciones de accesibilidad y, sobre todo, para adaptar la interfaz de usuario a pantallas mucho más pequeñas y menos inmersivas que las del casco actual.
La carrera contra el tiempo frente a Meta y Google
Mantener visionOS con vida es una cuestión vital para no perder la ventaja competitiva frente a gigantes como Meta o Google. Si Apple consigue que los desarrolladores sigan creando herramientas y aplicaciones para este sistema, cuando finalmente lleguen las gafas inteligentes que no pesen 600 gramos ni cuesten miles de euros, el terreno ya estará preparado y abonado para el éxito.
En definitiva, estamos asistiendo al ocaso de la primera fase de la computación espacial en Apple. El entusiasmo inicial y la pompa del lanzamiento han dado paso a un realismo frío y pragmático. Las Vision Pro pasarán a la historia como el dispositivo que nos mostró lo que era técnicamente posible, pero que fracasó estrepitosamente a la hora de hacernos desear usarlo a diario.
Contenido original en https://www.elespanol.com/omicrono/hardware/20260511/fracaso-vision-pro-obliga-apple-mover-ficha-pasando-oficinas-cupertino/1003744240366_0.html
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