Salí en gayumbos y corrí tras él

12/12/2017 maxim Applesan@ Active

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Salí en gayumbos y corrí tras él



Una canguesa de 63 años de edad sufrió anteayer por la noche un intento de violación por parte de un joven vecino de Marín, de 28 años, cuyas iniciales son R.C.C.

El agresor estaba escondido en el portal del edificio, en el Camiño Vello de San Roque. Cuando entró la mujer, sobre las nueve de la noche, se abalanzó sobre ella y según indicó la agredida, empezó a tocarla.

Justo Fernández Voena, de nacionalidad argentina, vive con su novia en el bajo, justo al lado del portal y debajo del piso de la mujer.

Estaba preparándose la cena, con la televisión encendida. Vestía solamente camiseta y calzoncillos. Oyó gritos. Inicialmente pensó que era una discusión en otro piso, pero como iba a más, salió a ver qué pasaba. La señora le dijo, señalando el portal:

Ahí va, ahí va. Sangraba por un dedo a causa del forcejeo.

Justo, un chico atlético, monitor de kite surf, salió a la calle mientras la mujer, nerviosa, le indicaba que habían intentado forzarla. Vio al joven a pocos metros.

Le gritó y el agresor salió corriendo. No se lo pensó dos veces y se lanzó en su persecución:

Salí tras él tal como estaba, con una remerita, en gayumbos y descalzo Le dio alcance a unos trescientos metros de distancia.
«Se resistió, pero lo tiré al suelo, lo trinqué bien y después lo tanteé por si llevaba armas», añade Voena.

Al poco se presentó un sargento de la Guardia Civil de paisano que, aunque informado del intento de agresión sexual, había tomado aquella curiosa escena con una persona en el suelo y otra erguida en calzoncillos e inmovilizando a la primera con un pie descalzo, por una pelea de jóvenes.

La Guardia Civil se hizo cargo del agresor, y Justo Voena, a quien un amigo le había llevado ropa, pudo regresar a su casa.

Ayer prestó declaración en el cuartel, al igual que la mujer agredida. Explicó lo que había pasado e identificó al agresor en las fotografías que le presentaron los agentes.

No tuve problema para identificarlo. Llevaba un gorro que podía desplegar como pasamontañas, pero no lo tenía colocado Una vez que Justo logró inmovilizar al joven, le pidió explicaciones.

Me dijo que pensaba que era su novia dice Voena, quien no detectó en el agresor síntomas de haber tomado algún tipo de sustancias.

R.C.C. pasará hoy, previsiblemente, a disposición judicial.
El caso lo lleva el Juzgado número 2 de Cangas.
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